Laboral y fichajes
Cuadrilla de una empresa de servicios en vendimia: quién responde de qué
Si la cuadrilla la pone una empresa de servicios o una ETT, sigues teniendo obligaciones. Qué te corresponde a ti y qué documentación exigir.
Forma parte de Registro de jornada agraria: guía 2026
ACTUALIZADO · 30 AGO 2026 · LECTURA: 6 MIN
- Las tres figuras que se confunden
- Qué sigue siendo tuyo aunque subcontrates
- La documentación que hay que pedir ANTES
- Coordinación de actividades: qué significa en una finca
- Los riesgos que asumes sin darte cuenta
- Lo que la cuadrilla ajena deja en tu cuaderno
- Si hay accidente: lo que se pide en las primeras horas
- Alojamiento, transporte y agua: lo que se olvida hasta que aparece
- El contrato: lo que debería poner
- Preguntas frecuentes
- En resumen
Muchas explotaciones no contratan directamente a la cuadrilla: llaman a una empresa de servicios agrícolas, a una ETT o a un contratista que trae su gente, sus tijeras y a veces su remolque. Es la fórmula más habitual en vendimia, y la que más tranquilidad aparente da: «ellos se encargan de todo».
Lo que sorprende cuando llega un problema es descubrir que subcontratar no traslada todas las obligaciones. Quedan cosas que siguen siendo del titular de la explotación, y algunas responden con su bolsillo.
Esta guía separa lo que es de cada uno y qué documentación conviene tener antes de que la primera cuadrilla entre en la finca.
Las tres figuras que se confunden
No es lo mismo, aunque en la conversación diaria se llame igual a las tres:
La empresa de servicios agrícolas. Tiene sus trabajadores contratados, aporta medios propios y organiza el trabajo. Te factura un servicio: vendimiar tantas hectáreas o tantos kilos.
La ETT (empresa de trabajo temporal). Cede trabajadores que quedan bajo tu dirección y organización. Aquí la relación es distinta: tú diriges, y eso arrastra obligaciones directas de prevención.
El «contratista» que en realidad trae peones. La figura más problemática: se presenta como empresa pero funciona como intermediario que aporta personas sin verdadera organización propia. Si en la práctica los diriges tú y no aporta medios, la relación puede acabar calificándose de otra manera — y las consecuencias, incluidas las de Seguridad Social, van hacia el titular.
Saber en cuál de las tres estás es lo primero, porque cambia qué te toca a ti.
Qué sigue siendo tuyo aunque subcontrates
Aunque la empresa aporte y dirija a su gente:
- La coordinación de actividades empresariales, como titular del centro de trabajo donde se ejecuta.
- Informar de los riesgos de tu finca: balsas, pendientes, líneas eléctricas, tránsito de maquinaria, uso de productos y plazos de reentrada tras un tratamiento.
- Vigilar que quien entra está en regla, en los términos que la normativa te exija según la relación.
- Las obligaciones del cuaderno de explotación: las labores realizadas en tu finca son tuyas a efectos de registro, las haga quien las haga.
- La condicionalidad social de la PAC, que liga las ayudas al cumplimiento de la normativa laboral.
Dicho de forma directa: puedes subcontratar el trabajo, no el hecho de que ese trabajo ocurre en tu explotación.
La documentación que hay que pedir ANTES
Esta es la parte práctica. Antes de que la cuadrilla entre:
| Documento | Por qué |
|---|---|
| Alta y actividad de la empresa | Que exista, esté al corriente y su actividad sea la que dice. |
| Certificado de estar al corriente con la Seguridad Social y con Hacienda | Es lo que sostiene la posición del titular frente a responsabilidades por deudas del contratista. |
| Relación de trabajadores que van a entrar | Para saber quién está en la finca. |
| Justificante de sus altas | Que la gente que entra esté dada de alta por quien la contrata. |
| Formación e información en prevención | Que sepan a qué se exponen y cómo protegerse. |
| Aptitud médica, cuando proceda | Según la evaluación de riesgos de esos trabajos. |
| Seguro de responsabilidad civil | Y comprobar que cubre la actividad concreta. |
| Evaluación de riesgos de sus tareas | La suya, que se coordina con la información de tu finca. |
Dos consejos que valen su peso: pídelo por escrito y guárdalo, y repítelo cada campaña. Un certificado del año pasado no acredita nada de este.
Coordinación de actividades: qué significa en una finca
Suena a burocracia de obra, pero en una explotación se traduce en cosas muy concretas:
- Decir qué hay en la finca que pueda hacer daño: pozos, balsas sin vallar, desniveles, colmenas, líneas eléctricas bajas, caminos con tránsito de tractores.
- Avisar de los tratamientos recientes y de los plazos de reentrada. Es de los puntos más olvidados y de los más serios: una cuadrilla entrando en una parcela tratada antes de tiempo es un riesgo real y perfectamente evitable si el dato está anotado.
- Coordinar los tiempos: que no coincidan la vendimiadora y una cuadrilla a pie en la misma parcela.
- Dejar constancia de que se ha informado. Una reunión de cinco minutos con una firma vale más que la mejor de las intenciones sin registro.
El dato de los tratamientos y sus plazos sale del cuaderno, si está al día — dentro del plazo de un mes que fija la norma. Es un buen ejemplo de para qué sirve el registro más allá del control: para no mandar gente a una parcela donde no debe entrar todavía.
Los riesgos que asumes sin darte cuenta
- Responsabilidad por deudas de Seguridad Social del contratista en los supuestos legalmente previstos, si no se comprobó que estaba al corriente.
- Recargo y responsabilidad en accidente si no se informó de los riesgos de la finca o no hubo coordinación.
- Consecuencias en la PAC por la condicionalidad social, que mira el cumplimiento laboral en la explotación.
- Cesión ilegal de trabajadores, si el «contratista» no aporta organización ni medios reales y en la práctica diriges tú.
- Un cuaderno incompleto, porque las labores de la cuadrilla ajena no se anotaron.
Ninguno de esos riesgos aparece mientras todo va bien. Aparecen todos a la vez el día que hay un accidente o una inspección.
Lo que la cuadrilla ajena deja en tu cuaderno
Aquí hay un olvido muy repetido: se subcontrata el trabajo y se subcontrata mentalmente también el registro. Pero las operaciones realizadas en tu explotación son tuyas a efectos del cuaderno: qué se hizo, en qué recinto, qué día.
En vendimia eso significa la propia recolección y, si el contratista hace además tratamientos o labores, también esas — con el detalle que exija cada tipo de operación.
La forma práctica de que no se pierda es pedir un parte diario al responsable de la cuadrilla: parcelas trabajadas, fecha y, si procede, kilos. Con eso, el volcado al cuaderno es inmediato y además sirve para contrastar la factura del servicio, que no siempre coincide con lo que uno recuerda.
Cómo encaja todo esto con el alta y el fichaje del personal de campaña lo tratamos en temporeros de campaña: alta, fichaje y cuaderno; y si la cuadrilla es propia, el registro de jornada tiene sus propias reglas, explicadas en la guía del registro de jornada agraria. Y si además se paga por kilos, conviene leer cómo se registran las horas cuando se cobra a destajo: el sistema de pago no exime del registro.
Si hay accidente: lo que se pide en las primeras horas
Conviene saberlo antes, porque en el momento no hay tiempo de buscarlo:
- Quién era esa persona y por cuenta de quién trabajaba. Si no consta en ninguna relación entregada,
el problema empieza mal.
- Qué información de riesgos se le dio y cuándo. Aquí es donde vale el acta de coordinación firmada,
por breve que sea.
- Si la parcela tenía alguna circunstancia —tratamiento reciente, plazo de reentrada, maquinaria
trabajando— y si se comunicó.
- Qué medios de protección se facilitaron y por quién.
Las cuatro respuestas existen o no existen antes del accidente. Ninguna se puede fabricar después: un acta firmada la semana siguiente no es un acta, es un problema añadido.
Por eso el registro del cuaderno tiene aquí un uso que rara vez se menciona: es la fuente objetiva de qué se aplicó en esa parcela y cuándo, con fecha anterior a los hechos. Es la diferencia entre decir «creo que esa parcela se trató hace tres semanas» y enseñarlo.
Alojamiento, transporte y agua: lo que se olvida hasta que aparece
En campañas con temporeros desplazados, tres asuntos que generan más conflicto del que parece:
Alojamiento. Si se facilita, tiene condiciones exigibles. Y aunque lo ponga el contratista, la realidad es que suele estar en la finca o cerca, y el titular acaba implicado. Conviene dejar por escrito quién lo aporta y en qué condiciones. Sobre esto hay más detalle en temporeros: alojamiento digno y GECCO.
Transporte a la parcela. Quién lo pone, en qué vehículo y con qué seguro. El traslado de cuadrillas en remolques o vehículos no acondicionados es una práctica que sigue existiendo y que sale muy cara cuando pasa algo.
Agua y sombra. En vendimia todavía aprieta el calor. Es una obligación preventiva básica y, además, lo primero que se mira en una visita de inspección en verano. Cuando la ola de calor obliga a modificar horarios, hay reglas concretas: las tratamos en calor extremo y reducción de jornada en el campo.
Si la explotación lleva su gestión en Campodato, las labores de la cuadrilla —propia o ajena— se anotan sobre el recinto y quedan con su fecha, que es lo que después permite reconstruir qué se hizo, dónde y cuándo sin depender de la memoria de nadie.
El contrato: lo que debería poner
Un acuerdo verbal en vendimia es una discusión aplazada. Lo mínimo por escrito:
- Objeto: qué trabajo, en qué parcelas, con qué alcance.
- Precio y forma de cálculo: por hectárea, por kilo, por jornada. Y qué pasa si llueve dos días.
- Medios que aporta cada uno: remolques, tijeras, transporte, agua, alojamiento.
- Plazos: fechas previstas y qué ocurre si la vendimia se adelanta o se retrasa.
- Obligaciones documentales: la lista del apartado anterior, con la entrega antes del inicio.
- Parte diario de trabajo: quién lo firma y qué recoge.
- Responsabilidades y seguros.
No hace falta un documento largo. Hace falta que exista, que lo firmen los dos y que la parte documental esté cumplida antes del primer día.
Preguntas frecuentes
Si contrato una empresa de servicios, ¿tengo que registrar yo su jornada? Si son trabajadores de esa empresa y ella los dirige, el registro de jornada es obligación suya. Distinto es el caso de la ETT, donde el trabajador queda bajo tu organización, y distinto también si en la práctica diriges tú a la gente de un supuesto contratista.
¿Me pueden reclamar a mí si el contratista no paga a sus trabajadores? Existen supuestos de responsabilidad del empresario principal en materia salarial y de Seguridad Social. Comprobar que está al corriente antes de contratar es precisamente lo que protege esa posición, y por eso el certificado no es un trámite.
¿Y si el contratista trae gente sin dar de alta? Es un problema serio para él y un riesgo para ti: por coordinación, por condicionalidad social de la PAC y por lo que aparezca en una inspección. Pide la relación de trabajadores y sus altas, y no dejes entrar a quien no figure.
¿Tengo que anotar en el cuaderno lo que hace una empresa externa? Las operaciones que se realizan en tu explotación forman parte de tu cuaderno. Que las ejecute un tercero no las saca de ahí; lo práctico es exigir parte diario.
¿Sirve el mismo papeleo si repito con la misma empresa cada año? No. Se renueva cada campaña: los certificados caducan, la plantilla cambia y la evaluación de riesgos puede haberse actualizado.
¿Puedo pedirle a la empresa que sus trabajadores fichen en mi sistema? Puedes acordarlo si te interesa tener el control de presencia en la finca, pero no confundas las dos cosas: su obligación de registro de jornada sigue siendo suya y ese registro es suyo. Y ojo con los datos personales: recoger fichajes de trabajadores de otra empresa tiene implicaciones de protección de datos que conviene resolver por escrito antes, no después.
Somos dos vecinos y compartimos la misma cuadrilla. ¿Eso cómo va? Cada uno es titular de su finca y le corresponde la coordinación en la suya. Compartir cuadrilla no crea una figura conjunta: crea dos relaciones, cada una con su documentación.
En resumen
Subcontratar la vendimia quita trabajo, no responsabilidad. Lo que sigue siendo tuyo es concreto: coordinar, informar de los riesgos de tu finca, comprobar que quien entra está en regla y registrar lo que se hace en tus parcelas.
Todo eso se resuelve con una carpeta preparada antes de que llegue el primer remolque. Después de un accidente o de una inspección, esa carpeta ya no se puede montar.
Y hay una razón menos jurídica para hacerlo bien. La gente que vendimia trabaja unas semanas, cobra y se va, y por eso es la más fácil de tratar como si no fuera del todo responsabilidad de nadie. Pedir los papeles, informar de los riesgos y llevar el parte diario es también la manera de que en tu finca no ocurra eso.
Cuesta una tarde de preparación en septiembre. Lo otro cuesta mucho más, y a veces no se paga en dinero.
Un último apunte práctico: guarda esa carpeta con la campaña, no en un cajón general. Cuando dentro de dos años alguien pregunte por la vendimia de este año —una inspección, un requerimiento, un seguro—, lo que se busca es «lo de 2026», no un archivo con todo mezclado.
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